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sábado, 18 de mayo de 2013

Consejos de Carlos Slim


Comenzó a hacer su fortuna en la crisis económica que sufrió México en los 80

El mexicano Carlos Slim es el hombre más rico del mundo, al acumular una fortuna de más de 74.000 millones de dólares, según la prestigiosa revista Forbes. De esta manera, Slim se ha convertido en uno los grandes referentes para los empresarios de todo el mundo, pero especialmente para los latinoamericanos, que no están acostumbrados a tener a figuras de semejante calibre en este tipo de listas.
En los años 80 Slim ya era un empresario de éxito, pero es en ese momento, durante una grave crisis que acuciaba México, cuando su empresa Carso da los pasos más importantes para asentar su gran fortuna, mediante una forma de invertir intensa y activa.
Pero en todo momento el mexicano ha seguido 10 principios que hizo públicos en su página web en 2010, para celebrar que el Grupo Financiero Inbursa cumplía 40 años. Esos 10 puntos que Slim aplica en todas las empresas en las que invierte, son transmitidos a sus familiares, colaboradores, personal y equipo de trabajo.
1. Estructuras simples.
Estructuras simples, organizaciones con mínimos niveles jerárquicos, desarrollo humano y formación interna de las funciones ejecutivas. Flexibilidad y rapidez en las decisiones. Operar con las ventajas de la empresa pequeña que son las que hacen grandes a las grandes empresas.
2. Austeridad.
Mantener la austeridad en tiempos de ?vacas gordas?. Esto fortalece, capitaliza y acelera el desarrollo de la empresa. Asimismo, evita los amargos ajustes dramáticos en las épocas de crisis.
3. Modernización.
Estar siempre activos en la modernización, crecimiento, capacitación, calidad, simplificación y mejora incansable de los procesos productivos. Incrementar la productividad, competitividad, reducir gastos y costos guiados siempre por las más altas referencias mundiales.
4. No limites la empresa.
La empresa nunca debe limitarse a la medida del propietario o del administrador. No sentirnos grandes en nuestros pequeños corralitos. Mínima inversión en activos no productivos (por ejemplo, Grupo Carso siempre tuvo sus oficinas en las plantas de las empresas industriales; ahora que da un giro comercial, tendrá oficinas públicas).
5. Ambición.
No hay reto que no podamos alcanzar trabajando unidos con claridad en los objetivos y con conocimiento de los instrumentos para lograrlos.
6. Reinvertir las utilidades.
El dinero que sale de la empresa se evapora. Por eso reinvertimos las utilidades.
7. Creatividad.
La creatividad empresarial no sólo es aplicable a los negocios. También es la solución de muchos de los problemas de nuestros países. Lo que hacemos a través de las fundaciones del grupo.
8. Optimismo.
El optimismo firme y paciente siempre rinde sus frutos. Esto es de mi padre.
9. Todos los tiempos son buenos.
Todos los tiempos son buenos para quienes saben trabajar y tienen con qué hacerlo.
10. Administrador temporal
Nuestra premisa es y siempre ha sido tener muy presente que nos vamos sin nada; que sólo podemos hacer las cosas en vida y que un empresario es un creador de riqueza que la administra temporalmente.

¿En qué se traduce la filosofía Slim? En estructuras simples y organizaciones con mínimos niveles jerárquicos; flexibilidad y rapidez en las decisiones; austeridad en tiempos de bonanza; énfasis en la capacitación y productividad; mínima inversión en activos no productivos; reinversión en utilidades.

En prosperidad,
Leonardo Brito